20 Mayo 2026. Ciudad de México.- La experiencia de Michoacán en el uso de esquemas multianuales para financiar infraestructura pública llegó a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde el secretario de Comunicaciones y Obras Públicas del estado, Rogelio Zarazúa Sánchez, impartió la ponencia “Innovación en la Obra Pública” ante estudiantes de la División de Ingenierías Civil y Geomática de la Facultad de Ingeniería.
La exposición se centró en los nuevos mecanismos técnicos y financieros que han permitido a Michoacán ejecutar proyectos de infraestructura con esquemas de planeación de largo plazo, particularmente en rubros como conservación vial, mantenimiento preventivo y modernización de la red carretera estatal. El funcionario explicó que el modelo multianual permite distribuir la inversión publica, lo que reduce presiones presupuestales inmediatas y acelera la ejecución de obras estratégicas.
El interés académico sobre el caso michoacano ocurre en un momento en que diversos estados del país enfrentan rezagos históricos en infraestructura. Datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) indican que México cuenta con más de 407 mil kilómetros de carreteras, aunque una parte importante requiere rehabilitación o mantenimiento permanente para garantizar conectividad y competitividad regional. A nivel nacional, el Instituto Mexicano del Transporte (IMT) ha documentado que los costos de conservación tardía pueden elevarse hasta cuatro veces frente a estrategias de mantenimiento preventivo aplicadas de manera oportuna.
Durante su intervención, Rogelio Zarazúa Sánchez detalló que el esquema utilizado en Michoacán permitió programar obras prioritarias sin detener proyectos por cambios presupuestales anuales, una práctica utilizada en distintos países para desarrollar infraestructura de largo alcance. Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han señalado que los modelos multianuales ofrecen mayor certidumbre financiera y favorecen la continuidad técnica de proyectos públicos.
La conferencia también abordó el impacto económico de la infraestructura carretera en regiones con alta dispersión territorial. Según cifras del INEGI, el sector de la construcción aportó alrededor del 6.3 por ciento del Producto Interno Bruto nacional durante 2025, además de representar una fuente relevante de empleo formal y actividad económica regional. En entidades con fuerte vocación agroindustrial y logística, como Michoacán, la conectividad carretera influye directamente en tiempos de traslado, costos de operación y acceso a mercados nacionales e internacionales.

Frente a estudiantes universitarios, Rogelio Zarazúa Sánchez sostuvo que la innovación en obra pública ya no depende únicamente de maquinaria o materiales de construcción, sino de modelos administrativos y financieros capaces de garantizar continuidad y eficiencia en proyectos de infraestructura. La ponencia incluyó ejemplos de modernización carretera, estrategias de conectividad logística y procesos de planeación que actualmente se aplican en distintos puntos del estado.
El encuentro en la UNAM también reflejó el interés de instituciones académicas por analizar modelos estatales de gestión pública que han logrado ampliar capacidad operativa en infraestructura. Para especialistas del sector, el debate sobre financiamiento multianual adquiere relevancia ante la necesidad de reducir brechas regionales y fortalecer corredores productivos en el país.
Con ello, el caso de Michoacán fue presentado no sólo como una experiencia administrativa local, sino como un ejemplo de reorganización financiera aplicada a obra pública en un contexto de creciente demanda de infraestructura y movilidad regional.
